Hoy se habla de la crisis de la familia como consecuencia de la pérdida de valores, el egoísmo y la falta de disposición de las personas para asumir responsabilidades. Sin embargo, estas explicaciones no responden a la pregunta principal: ¿por qué las familias continúan desintegrándose, disminuye la natalidad y cada vez más mujeres y hombres que desearían tener hijos evitan conscientemente el matrimonio y las relaciones duraderas?